Ansiedad Por El Mañana
Posiblemente mis queridos, si están leyendo esto pertenecen a la misma generación que yo, la nombrada generación Z.
Y una de las cosas que caracteriza a esta generación aparte de su constante adaptación a las nuevas tecnologías, es que está generación cuenta con los índices más altos de ansiedad crónica y suicidios jamás registrados en la historia moderna.
Una generación llena de miedos, una generación muy golpeada por la realidad, a causa de nuestra dependencia a las redes sociales, a la aprobación y el constante cambio y evolución que nos a tocado vivir como sociedad, eso nos dificulta en gran medida porner los pies sobre la tierra, lo cual nos hace plantearnos muchas cosas que a la larga nos han hecho daño a todos por igual.
Pero no todo fue así, aún que desde un comienzo estudios demostraron que a partir de nuestra generación las cosas se complicarían demasiado, los nuevos niños y jóvenes de esta generación miraban con asombro el futuro, con entusiasmo, hasta que a principios del nuevo milenio el internet se volvió cada vez una parte importante de nuestro día a día.
Con el, llegó poco a poco la sobre exposición a temas los cuales esos niños de aquellos años no debían de exponerse, vieron con sus propios ojos la realidad de una sociedad cada vez más dividida, estamos hablando de los mismos niños que les tocó ver la caída de las torres en el 9/11, a los niños que al menos a en mi país México, les tocó ya como adolescente ver el incremento en la violencia y la gran decadencia en el estilo de vida.
Estamos hablando de la generación que ya grande, en años recientes les tocó vivir unos de los momentos más complicados de la historia moderna, una de las pandemias más grandes jamás registradas, y no hablo solamente de el COVID-19, me refiero al constante incremento de la ansiedad, una ansiedad que solo se disparo sin control a causa del confinamiento. Muchos de esos jóvenes adultos en su desesperación simplemente decidieron terminarlo todo de una manera trágica.
Hablo de una ansiedad que no se cura con métodos de respiración, ni con pastillas, pues semejante a un soldado yendo a la primera línea de combate, armado con tan solo una cuchara, es el querer lidiar con este tipo de ansiedad usando métodos tan humanamente simples. Hablo de una ansiedad constante y firme que nos atormenta día con día.
A diferencia de, el miedo, la ansiedad es el temor constante a cosas las cuales realmente no están ahí, pues el miedo es algo real, a algo palpable y latente, el miedo siempre es a cosas reales que nos pasan, la ansiedad no. Ella es el temor a esos golpes de la vida posibles, golpes que no son un hecho que recibiremos, pero aún así, están ahí.
Preguntas sobre ¿Cuál será mi futuro? ¿Será que tome la decision correcta? ¿Que pasará mañana? Son solo unas de las cuantas preguntas que originan este gran mal. Sumemos lo rápido que hoy en día las noticias nos llegan, el como en segundos podemos enterarnos de los horrores que viven al otro lado del mundo, el saber que nuestra economía va a pique, el sentimiento constante de que algo no está bien. Y claro, la poca cultura sobre la buena salud mental.
Según un estudio realizado por Grupo Gallup en Estados Unidos, reveló que sólo el 47% de quienes pertenecen a nuestra generación (la Z) sienten que están prosperando en sus vidas; es decir, menos de la mitad. Esta es la cifra más baja si se compara con el resto de las generaciones pasadas. Algo que en lo personal me resulta alarmante, por decir algo. Para llegar a esta conclusión, se encuestaron a más de tres mil personas de entre 13 a 27 años de edad. Así se descubrió que la probabilidad de experimentar ansiedad y soledad es mayor a generaciones pasadas.
Es un hecho confirmado, somos la generación más ansiosa hasta la fecha, una generación que se está logrando perder en ella y es triste. Pues realmente el mundo no estaba preparado para tantos cambios bruscos en menos de 25 años, lo cual da como resultado una combinación de eventos que nos trajeron al día de hoy. Registrando una de las tasas más altas jamás pensadas de suicidios a nivel mundial.
Mis queridos les comparto esto, no para alarmarlos, sino para exsotarlos a aceptar la posición que nos toca y pedir ayuda. La ansiedad es como una zorra, una que llega a nosotros y nos logra quitar la sonrisa, que nos arrebata la esperanza y deja a su paso el despojo de lo que fue algo hermoso.
Debemos dejar de pensar tanto en el futuro, y enfocarnos en el hoy, en el ahora. De esa manera lograremos disipar esas preguntas que muchas veces no nos dejan dormir. Esta frase me recuerda a un pasaje de la biblia que dice algo así...
¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos; Sin embargo, les aseguro que ni el Rey Salomón, se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas. ¿Acaso no hará Dios, más por ustedes? Ya no se preocupen por lo que van a comer o lo que van a beber o por la ropa que se van a poner. Dios les dará su tiempo todo lo que necesiten. no se preocupen por lo que pasará mañana ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.
(Una hermosa interpretación de lo que Jesús hablaba en Mateo 6:20-34)
Debemos aprender a vivir un día a la vez, desde muy pequeño mis queridos me tocó vivir con una ansiedad constante, pero en cierto punto comprendi que mucha de las cosas que nos provocan ansiedad, son cosas que salen completamente de nuestro control, que de nada sirve preocuparnos por cosas que pasan al otro lado del mundo, eso no quiere decir que no le debemos dar la importancia necesaria, claro, es importante saber lo que pasa en el mundo en el cual vivimos. Pero debemos aprender que la vida no es perfecta, solo es lo que debe ser y es tarea de nosotros mejorar, aceptar, perdonar y continuar.
No podemos permitir que nuestros días en esta tierra se vean opacados por ideas y pensamientos negativos basados en la nada, pues tristemente la ansiedad de estos días es ocasionada por el sobre pensamiento de temas que por si solo no tienen una solución.
Vivamos al límite, amemos al límite, que cada amanecer, cada despertar sea un nuevo comienzo. Un día a la vez.
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